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agosto 2014

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¿Y tú qué?

Publicado por , Posteado enOpinión

Don Alvaro del Portillo

La vocación cristiana es esa perla preciosa, de preciado valor, que relata el evangelio y a la que cada uno llega de formas bien distintas.

Hay quien la descubre instantáneamente, como por ejemplo  Don Álvaro del Portillo, que fue Prelado del Opus Dei y primer sucesor de San Josemaría en la prelatura y que dentro de un mes será beatificado en Madrid en donde nació un 11 de marzo de 1914. A Don Álvaro, frase-la-vocacion-cristiana-consiste-en-hacer-endecasilabos-de-la-prosa-de-cada-dia-josemaria-escriva-de-balaguer-110698Dios le pidió su entrega sin condiciones y él, al instante, dijo Sí. Un Sí definitivamente decisivo y contundentemente rotundo.

Otras personas se resisten a la llamada de Dios, o no llegan a descubrir la grandeza de su llamada, o no descubren el momento o las circunstancias de esa llamada tan especial.

jess y discpulosDios llama, ¡pero!: ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? A veces el mundo: con sus circunstancias, con sus adversidades, con sus avatares -positivos o negativos- nos impide oír la voz de Dios; en otros casos nosotros nos descuidamos poniendo más atención a las voces del mundo o a los placeres mundanos.

También en ocasiones sabemos que Dios está ahí, pero posponemos el encuentro, rehuimos el: Cara a cara; rehuimos ese: Tú a tú, que sabemos nos podría complicar la vida.

Hay personas religiosas que practican habitualmente, que asisten a medios de formación cristiana, pero no se sienten llamados, o no detestan quizás la urgencia de la llamada del Señor. Dios circula, podríamos decir por un lado y nosotros por otro muy cercano, pero el encuentro no se produce.

mv8También puede suceder, como en el caso que quiero relatar: el de una persona muy singular en mi vida y que no encontraba el camino definitivo. A esa persona, pasados los años y después de muchos sacramentos y de muchas confesiones, incluso con el mismo sacerdote. El sacerdote, un día, con ágil espontaneidad, le dijo, después de la confesión: ¿Y tú qué? Y él, en ese momento siente de golpe todo el tremendo peso de la llamada.

Y llegó para él: el aturdimiento, el sobresalto, la inquietud. Y llegó el desconcierto y el temor. Y con dudas hizo la pregunta: ¿Qué quieres Señor que tu siervo escucha?

frase-la-vocacion-del-cristiano-es-la-santidad-en-todo-momento-de-la-vida-en-la-primavera-de-la-juan-pablo-ii-137858A veces Dios se cansa de esperar o no puede dar más tregua y nos manda esa llamada con la que rompe totalmente el esquema de nuestra pasividad y nos tambalea cuando el relajamiento llenaba nuestra vida. Es como si Dios nos dijera: “Ya está bien de comodidad y de vida placentera, que Yo, tu Dios, está aquí esperando”.

descargaEstá esperando: tu respuesta, tu decisión, tu disponibilidad, tu amor. Yo necesito, nos dice Dios, esa actitud tuya de servicio generoso, esa oración perseverante, esa fidelidad firme y hasta la muerte. Necesito: tu tiempo, tus talentos, tu vida familiar; para poner en todo lo tuyo el aroma inconfundible de: “Mi llamada y de tu Respuesta” “Yo soy tu Dios, pero yo quiero que tú seas mi Hijo”. Quiero que seas: “El heredero de Mi Gran Patrimonio” y al final regalarte el osado tesoro de toda una: “Vida Eterna: llena de frondosa felicidad”.

6¡Yo, tu Dios, quiero! ¿Y tú? ¡Espero tu respuesta! “De tu sí, para toda la Eternidad, dependen muchas cosas grandes” De tu no, quizás dependa la rutina anodina e insípida de una vida vivida en las cercanías de una mediocre fecundidad.

¡Al final! ese personaje singular, que he mencionado en el relato, dijo “Sí”. Y su vida actual discurre por las sendas de una fidelidad exigente; entre los avatares de un mundo complicado que él, con su destreza de hábil maestro, sabe allanar.

Y por la aureola de su vida se comprueba eficazmente que Dios acompaña sus pisadas. Dios discurre a su lado.

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