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domingo

11

marzo 2012

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Sobre los que, pretendiendo ser, no dejan ser a los que quieren ser.

Publicado por , Posteado enOpinión, Educación, Sindicatos

Llevo varios días muy atento a las continuas peticiones y exigencias de los interinos del sector de la enseñanza, principalmente, y de los sindicatos apoyando a éstos, y la verdad que me resulta indignante la forma de pensar y pedir las cosas. No sé cómo deberíamos tomarnos ciertos asuntos, pero hay ciertas actitudes que me dan que pensar en eso que Don Jesús de la Fuente Arias, Pedagogogo, llamó «cultura de la excelencia» y la «motivación de logro».

Como bien se ha llegado a saber ya, e incluso a publicar, los interinos integrantes de las bolsas de trabajo de magisterio, sobre todo los llamados «no blindados», llevan reivindicando desde hace mucho tiempo ciertos «privilegios» que desde mi punto de vista no son éticos ni morales.

En un principio se movilizaban para conseguir modificar el Decreto 302 por el cual se ordenaban las bolsas de trabajo, siendo la prioridad de esta ordenación con este decreto la nota de la oposición antes que el tiempo de servicio (sólo para los interinos que hubieran comenzado a trabajar a partir del 30 junio del 2010). Yo entiendo que son tiempos difíciles y que hoy en día todos intentamos estar cerca de un puesto de trabajo, e incluso muchos luchamos para acceder, cómo sea, a esos puestos, pero no entiendo que «se exiga» algo menospreciando el conocimiento o la preparación teórica de otras personas que, al igual que los interinos, están luchando por acceder a una plaza docente (incluso me atrevería a decir que en desigualdad de condiciones).

Los interinos, como bien he dicho, abogan porque su experiencia debe primar por encima de la nota obtenida en los exámenes, llamémosles «teóricos», de un concurso-oposición, ya que como bien dicen la experiencia es un grado, con lo que estoy totalmente de acuerdo, pero si es así, contémosle también la experiencia a los docentes de los colegios concertados, ¿no?, porque si se tiene en cuenta para los méritos, por qué no para la ordenación de bolsa, o ¿es que por trabajar en un concertado no son buenos profesionales?. Cuando hablo de esto la única respuesta que obtengo es «si hombre, ¿cómo va a ser igual alguien que está trabajando en un colegio en el que ha entrado a dedo a uno que se presenta a las oposicones?», y mi respuesta es siempre la misma, «¿estás valorando a esa persona por la forma de acceso al puesto de trabajo o por su profesionalidad como maestro/a o profesor/a?». Desde mi humilde opinión, creo que hay tan buenos maestros, como malos, en el sistema público como en el concertado, siendo además lógico que si los concertados están «cofinanciados» por la Junta se les valore de igual manera. Y si son tan malos y encima trabajan por «enchufe» y en parte se les paga con dinero público, ¿qué hacemos dejándolos trabajar?, yo no dejaría que un médico malo, poco profesional, se encrgara de la salud de mis hijos, y menos encima si le paga el gobierno.

Ahondando más en las razones por las cuáles los interinos «exigen» la prevalencia de la experiencia, encuentro que otra de éstas es la imposibilidad y la falta de tiempo para poder estudiar y preparar bien las oposiciones, ya que, como dicen, ¿de dónde se saca tiempo para estudiar mientras se trabaja en un colegio?, o como me dijo una compañera de la academia de idiomas, «pues mi novio está el 16 y para él es una auténtica putada que lo llamen para trabajar, porque ¿cómo se va a preparar las oposiciones ahora?». Realmente me da vergüenza tener que escuchar estas palabras, sobre todo de gente que ya está trabajando, aunque sea con una interinidad, por lo que muchas veces me planteo hacerles una pregunta «¿y cómo piensas que se las prepara una persona que se pasa desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde en una estación de esquí como Sierra Nevada dando clases como monitor de esquí, y que al terminar su jornada tiene que acudir a casa de alguna familia para dar un par de horas de clases particulares y así poder mantenerse él o ella y su familia?», o gente que se pasa horas trabajando de comercial porque no hay otra cosa, o en un supermercado. Esa es la realidad de muchos y muchas opositores/as, gente que, al no ser llamados de interinos y mientras esperan una llamada, se tienen que buscar la vida mientras que otros, ocupando el puesto que muchos ansiamos y deseamos, sólo se quejan de no tener tiempo para estudiar.

Además, siguiendo un poco con el tema de la experiencia, y a colación del trabajo como por ejemplo de monitor deportivo, de esquí, etc., también es curioso y gracioso escuchar hablar de experiencia a los interinos afectados por esa «ordenación injusta» del Decreto 302. Interinos que hay que recordar que como mucho habrían trabajado seis meses, ya que el Decreto afectaba a los que hubiesen empezado a trabajar a partir del 30 de junio de 2010, y la última convocatoria de oposiciones para maestros se publicó en marzo del 2011, por lo que el tiempo de servicio, si no me salen mal las cuentas, sería, como dije, de seis meses. Pues bien, digo que es gracioso escuchar hablar de experiencia a interinos con sólo seis meses de experincia docente, cuando seguramente habrá otros tantos aspirantes que, desde quizás los 16 años, estén trabajando con niños desarrollando programas deportivos, campamentos, actividades extraescoalres, etc., y muy posiblemente podrían demostrar una experiencia y trayectoria mucho más larga, dilatada y fructifera que incluso algunos de esos interinos llamados «patanegra». Y digo fructifera porque seguro que muchos de esos monitores deportivos, para mí, grandes maestros muchos de ellos, están trabajando en lo que les gusta, sin embargo, y lo que digo me consta, hay profesores y maestros cuya única preocupación es seguir acumulando tiempo de servicio para poder seguir acudiendo a un colegio cerca de casa, y para eso todo vale, tanto como que si para ello hay que atentar contra esas ideas pregonadas y defendidas desde la administración (y para mi como también debe hacer todo buen maestro) de coeducación, integración, etc. Me refiero a eso de llegar y dar un balón de fútbol a los niños o una cuerda a las niñas para que pasen la hora de «gimansia» jugando, porque total, «para diez días que voy a estar aquí…». Estos sí que son buenos profesionales, ¿verdad?, los de los concertados no, esos no tienen ni idea (es ironía).

Me hace gracia también escuchar y seguir los comentarios de los interinos porque sobre todo me hace ver lo hipócrita que es la gente. Me supera eso de escuchar lo de «hombre es que no hay derecho ni es justo que un niño de 22 años recién salido de la facultad se saque la plaza, porque claro, viviendo en casa de sus padres, sin cargas, ni gastos…, y con todo el tiempo del mundo para estudiar…». Veamos, ¿cuántos de los que están en las listas de interinos no han tenido la suerte, la gran suerte, de poder contar, en algún momento o mejor dicho durante un curso o varios, con el apoyo de sus familias para enfrentarse a unas oposiciones?. Muchos de los que están ahí, en algún momento han vivido con sus padres mientras se preparaban sus oposiciones, y me atrevería a decir que, aún así, sigue habiendo muchos que lo continuan haciendo. Es más, tendríamos que agradecer a nuestras familias y parejas, el esfuerzo y sacrificio que han hecho, y en algunos casos siguen haciendo, para que sus seres queridos, opositores, tengan como única preocupación y principal objetivo su estudio.

Continuando con mi «sondeo» del estado de salud del coelctivo interino, para colmo descubro que otra exigencia es la reincorporación a las listas del personal que fue expulsado por no haber superado los exámenes, es decir, de los suspensos, y lo veo lógico, pero no lo comparto. Veo lógico que si ahora prima la experiencia, este personal exija volver a ser incluido (ya que en esos casos no se les ordenó por tiempo de servicio, y ahora sí debe ser así). Pero por otro lado, como digo, no lo comparto, ya que, junto con esta decisión, la Junta ha dado el «privilegio» (llamémosle así) de seguir manteniendo en bolsa a todo aquel aspirante interino que suspenda alguna de las partes de los exámenes. Es decir, «amigo interino.., aunque saques un cero se te asegura trabajo antes que el aspirante que, aún habiendo sacado un diez de nota media, no haya sacado plaza, así que haz como Lázaro, levántate y anda».

Ante esto me cabe una pregunta, ¿cuántos interinos, sabiendo esto, no se levantarán de su asiento (eso sí, después de dejar pasar el tiempo pertinente) y abandonarán el aula de examen? Posiblemente lo hagan delante de gente que, a diferencia de ellos, no cuenta con ese «beneplácito» de la Junta y está luchando nuevamente por una plaza de maestro o profesor desde el mismo día siguiente al de la publicación de la última lista final de aspirantes que consiguieron su plaza, y en la que claro está no estaban incluidos. A ver también ahora lo que tardan en «exigir» que se les devuelva el «derecho» a poder presentar el conocido «informe» y sustituirlo por la exposición y defensa de la Unidad Didáctica en la pruaba oral, porque claro, es muy fácil, ya que si presentando una Unidad Didáctica en tan solo diez folios se obtiene un 10… Así como no se va a hacer lo que sea para recuperar de nuevo ese derecho (eso sí, a saber quien les hace ese «informe» o de dónde lo sacan, que eso es otra cosa). Esto es algo que también veo ilógico, porque si tanto reveindican su experiencia y tan altiva es la defensa que hacen de ella, ¿qué más les debe dar exponer una Unidad Didáctica que ya hayan trabajado en sus sesiones?, teniendo tanta experiencia deben tener el 10 asegurado, creo.

Es algo injusto e irónico ¿no?, un ejemplo, un interino «no blindado» que tenga justificado SÓLO UN DÍA de servicio este año (es decir que comenzó a trabajar el pasado viernes 9 de marzo de 2012, y alomejor no lo vuelven a llamar más), si en las próximas oposiciones saca un 0, porque ha tenido mala suerte o no ha tenido tiempo para estudiar (ironía también), estaría colocado en la lista de sustituciones para el año que viene por delante de aquel opositor que, sin experiencia docente (pero que alomejor podría demostrar ser mejor maestro y tener quizás experiencia en el ámbito no formal), haya sacado un 10, y que, al no contar con una baremación suficiente de méritos, no haya sacado plaza por pocas milésimas de media.

Hablan de desigualdad de trato entre interinos «blindados» y «no blindados», de injusticias porque hay gente que, suponen, tienen tiempo para estudiar y siendo interino no se tiene tiempo para estudiar. Hablan de comprensión con el tema de la experiencia, y la reinclusión o recolocación en las bolsas de sustituciones porque ésta, la experiencia, cual piedra filosofal, se les antoja ser la única manera para demostrar la profesionalidad y competencia de un docente. En fin, hablan de tantas injusticias que a mi de nuevo se me ocurre, y me gustaría, poderles hacer una pregunta, «¿es justo que siendo interino se pueda alcanzar la máxima puntuación en el concurso de méritos, es decir un 10, y sin serlo sólo se pueda acceder a una puntuación máxima de 7?» Si hablamos de justicia tendríamos que fijarnos en la imagen y representción de la diosa griega Temis, quizás más conocida por Iustitia, como la llamaron los romanos. La diosa de la justicia, con los ojos vendados, muestra al pueblo una balanza en equilibrio. Pues bien, esa balanza es la que, para mí, creo no se tiene, y echo en falta, en este sistema de acceso, ya que considero que para todos los candidatos que optan a un mismo puesto de trabajo no existe igualdad ni equilibrio de oportunidades a la hora de poder acceder al mismo. Injusticia que se hace aún más irónica, y quizás notable o grande, si echamos mano de nuestra Carta Magna, La Constitución, que como bien expresa y defiende en su artículo 14, «los españoles son IGUALES ANTE LA LEY, SIN QUE PUEDA PREVALECER DISCRIMINACIÓN ALGUNA POR razón de nacimiento (…) o CUALQUIER otra CONDICIÓN (…).

En fin, si queremos justicia seamos justos y tengamos unas oposiciones justas, en las que el mejor tenga la oportunidad de demostrar que es el mejor. Unas oposiciciones en las que la nota de examen sea el principal valor para determinar quién es válido o no, y a partir de ahí que existan otros criterios para valorar quién es el mejor. Y si eres interino, no te preocupes, estudia lo que puedas y esfuérzate por demostrar que vales, y no dejes que «un niño» de 22 años recién salido de la facultad pueda quitarte tu puesto de trabajo (muy loable y con todo su derecho si lo hace claro), porque algo sabrás de tu temario, ya que, al menos te has tenido que presentar con anterioriodad en alguna ocasión, y además tu experiencia te capacita para desarrollar algún tema, ¿no?. Búsquemos un sistema justo, en el que la experiencia cuente, por su puesto, pero en el que todo el mundo tenga la oportunidad de demostrar, o al menos hacer ver, que se tienen capacidades para ponerse al frente de un grupo de alumnos. ¿Por qué no incluir entrevistas personales y valorar el currículum vitae en ámbitos relacionados con la especialidad a la que se opta?. Y luego queremos ser europeos…, si pusieramos atención a la forma en que se accede a la función pública docente en otros países… Incluso, es más, veo totalmente lícito, lógico y correcto, que cada cierto tiempo se examine al personal docente de los centros sustentados con fondos públicos, vamos, una especie de «oposición continua», y que no se me enfaden los interinos, porque con la experiencia, vuelvo a decir, seguro que tienen capacidad para demostrar que están actualizados y al día con las últimas tendencias educativas.

No quiero aburrir más a nadie, por lo que, para ir terminando, y cómo nos encontramos ya en fechas de campañas electorales, me atrevo a sacar un par de conclusiones de todo este movimiento pro-interinos:
1. El partido que gobierna Andalucía puede haber tenido una gran confusión y dicotomía a la hora de analizar los posibles votos que fueran a recibir en las próximas elecciones, por lo que para asegurarse algunos miles de votos, o así pueden pensar ellos porque ya después veremos, han decidido acceder a las peticiones de esos miles de interinos que les pedían atención reivindicando sus «derechos». Así pueden pensar que tanto gobierno como interinos salen ganando.
2. Por otro lado, y para mi lo que se me antoja más importante, interesante e inteligente, es que los interinos, temiendo por una posible «congelación» de las oposicones, y por tanto de sus puestos de trabajo, hayan pensado en colocarse en los puestos más altos posibles de las listas de sustituciones por lo que pueda llegar a pasar. Así algo de trabajo al menos se asegurán antes que otros opositores que, para ellos, no tienen derecho a trabajar por haber demostrado y sacado mejores notas en los diferentes ejercicios y pruebas de la última oposición.

En definitiva, que parece ser que, aquellos interinos que pretendiendo querer ser buenos maestros, están empeñados en no dejarlo ser a los que relamente quieren serlo.

«El que la lleva la entienda…»

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