PRIMO DE RIVERA. UN PARQUE LLEVA SU NOMBRE. CUATRO COLUMNAS.
Publicado por Carmen Amigo, Posteado enOpinión
(Del Libro “La España de Picaporte”)
Los mayores de cincuenta años. Los de sesenta y octogenarios así como otros en edad más joven han tenido la suerte de pasear por un Parque en Zaragoza que fue plantado e inaugurado en época de Gobierno de Primo de Rivera. En el año 1928.
Primo de Rivera fue un nombre que no ha molestado a la ciudad hasta hace cuatro albarcas.
“Otros vendrán y sin mérito alguno lo cambiaran”
Es pulmón de Zaragoza. Por su extensión es Parque con capacidad para diferentes encuentros. Escuchar música (tiene Kiosco). Pasear. Montar en bicicleta. Realizar actividades culturales. Quiero traer al recuerdo; el Grupo de Poetas de la Tertulia Aguilar de Ebro reunidos en la Rosaleda aquellas mañanas dedicadas a “Poetas Aragoneses”.
Algo tan sencillo como sentarse en uno de sus bancos es mérito de quien lo inauguró y de los diferentes Ayuntamientos de signo plural que han ido a lo largo de décadas manteniendo su conservación.
Corrigiendo. Poco se han molestado en recuperar los bancos de cerámica junto al Canal Imperial que el tiempo ha ido como polilla deteriorando.
En red encuentras aseveraciones como la de que los zaragozanos “todos” estuvieron de acuerdo en que se le cambiase el nombre lo que me llevó a la siguiente puntualización y envío que entrecomillo. “No todos los Zaragozanos estuvimos de acuerdo en que a dicho Parque Primo de Rivera se le cambiase el nombre fue cosa de un grupo político posiblemente amparado por otros de su sesgo.
Siempre el agradecimiento será para quien hizo posible su creación e inauguración; Miguel Primo de Rivera. No para quien sin mérito le han atribuido a figurar nombre. Que tan solo hizo pasear mochila por distinto lugares.
C. Amigó”.
La cosa cambia en época de Primo de Rivera en Cataluña y aquí entra Barcelona.
El Arquitecto Puig i Cadafalch a modo de representación reivindicativa del catalanismo; hizo la obra conocida por “Cuatro Columnas”. Cuatro Barras.
En 1928 durante el Gobierno de Miguel Primo de Rivera fueron derribadas por entender que su simbología (Estando próxima la Exposición Internacional 1929) tuviera un eco que no deseaban.
Dos lugares de la geografía española con distintos amaneceres.
En 2010 el Parlamento de Cataluña aprobó erigir cuatro columnas próximas al lugar del anterior enclave. El tiempo ayuda razones.
La población primero sucumbió a su encanto. El del Parque. Para luego marchar con el pensamiento libre deseado y deseando que generaciones venideras sepan reconocer en su hecho de creación un nombre. Parque Primo de Rivera.
El Parque Primo de Rivera nació en dicho Gobierno. Siendo aplaudido por el Consistorio del momento. Mi recuerdo para Pablo Sanz Soria Concejal presente en los Actos.
Un Parque. Una Ciudad… Zaragoza.
Cuatro columnas. Barcelona.
Carmen Amigó y Pérez-Mongay















Cuando se prescinde de la verdad, la libertad de expresión es tan solo una forma de camuflar la mentira para adulterar la realidad, siendo esta práctica de despiste la utilizada esta semana por la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quien a pesar de estar judicialmente en el ojo del huracán por una supuesta donación opaca de 200.000 euros para la campaña del PP de las autonómicas en Castilla-La Mancha, no reparó en desbarrar a su antojo, hasta llegar al despropósito de afirmar para público conocimiento, que la sociedad es tan corrupta como los partidos políticos, añadiendo para mas concreción, que lo que sucede en las organizaciones políticas en materia de corrupción no es un fenómeno intrínseco de estas, sino la trasmisión refleja de lo que ocurre en el conjunto de la sociedad.
No siendo de recibo, que quienes tienen en su haber el historial mas turbio de la corrupción del país se erijan ahora en redentores, máxime cuando resultan ser los mismos que se niegan a reconocer sus propias impudicias, las de un partido y un gobierno que tocado por el escándalo mantiene en sus cargos a siniestros protagonistas, hurtando a los jueces la capacidad de impartir justicia en determinados delitos, y entre otras anormalidades, permitiendo todo tipo de subterfugios para satisfacer su financiación política. unas actitudes que por inadecuadas convierten la democracia que tanto costó lograr, en una maldita pantomima.
