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febrero 2015

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Fene: Sin cambio no hay futuro

Publicado por , Posteado enOpinión

Como consecuencia de una sobredosis de bipartidismo, y un empacho de austeridad, de no afrontarse en Fene los cambios necesarios mediante políticas de dinamización, la reactivación y el empleo será pura entelequia

Decir que todo el país esta patas arriba es un todo evidente, pero si hay un rincón en el marco geográfico del Estado que haya  sufrido en su territorio  la máxima severidad de  los desmanes devastadores del bipartidismo del PP y PSOE, no hay duda  que hemos de apuntar hacia el vapuleado ayuntamiento  de Fene, pues  ese enclave municipal de la Galicia septentrional a pesar  de reunir las condiciones óptimas  para  tener garantizado su futuro y resuelta en gran medida   la crisis con la solvencia debida, como  consecuencia del cúmulo de atropellos inflingidos a su estructura productiva  por  ambas formaciones  políticas, este Ayuntamiento contra todo pronóstico  fue situado en la antítesis de la racionalidad, hasta el extremo, de llevar  35 años colmando el esperpento de disponer de un astillero para no hacer barcos.

La dialéctica urbanística del municipio expresada  en escala  de patrón industrial, hace todavía  mas incomprensible  su actual estado de dejación, máxime cuando  dispone de «vitamina territorial» suficiente para incrementar si cabe la  condición de liderazgo industrial que ostentara en otros tiempos, pues no en balde, es de referir que mas de la venteaba parte de su ámbito espacial urbano tiene consolidada la condición de suelo industrial, incentivado por la excelencia  de su estratégico emplazamiento y el aporte   de una fluida comunicación.

Una suerte de ventajas  que colisionan frontalmente  con  las nefastas políticas llevadas a término por las organizaciones  que en alternancia ostentaron el Ejecutivo estatal, y cuya fatídica repercusión  hizo que  el uso y destino  de los dos polos que conforman el tejido productivo  del municipio, mas que funcionar como acicates de la reactivación económica y del empleo, a tiempo presente, estén mayormente infrautilizados o  totalmente inactivos, circunstancia que al impedir el desarrollo de la actividad productiva coarta   toda solución   de futuro.

Así es como los  900000 m2 de superficie marítimo – terrestre  ocupados por la que fuera  la mas cualificada y funcional  factoría naval del Estado, consecuencia de repercutir  políticamente  al astillero el mayor «peso» de las restricciones impuestas por la integración en la Unión, sumado a  los perjuicios  por discriminación territorial en el marco del Estado, hayan convertido dicho espacio en una necrópolis industrial,   donde a tiempo presente solo quedan los enterradores, y como sarcástico signo de su apogeo de otrora, la inútil mole del  pórtico grúa convertido  para la ocasión en un irónico tótem estático.

De igual modo, los  475000m2 del polígono industrial de Vilar do Colo, creado especialmente para paliar el  negativo impacto causado por la crisis del sector naval  al tejido productivo de la localidad,   no cumplieron en modo alguno las expectativas previstas  al abortarse en el tiempo  la dinámica de crecimiento que inspirara su implantación,  e imponerse en sucesión el regresivo formato de una  deslavazada austeridad.

Cuando los llamados a regir nuestro destino lo hacen a espaldas del interés general, no queda otra que desalojarlos del poder

Una decisión política  que por anacrónica convirtió su ámbito en el mejor termómetro de la crisis, expositivo de  un escenario desolador, acorde  a un espacio inconcluso sembrado de farolas, con naves cerradas o a medio ejecutar, que derivó en desertización por el decaimiento inducido de la actividad empresarial, la falta de expectativas y la supresión  de las fuentes de financiación.

Si en buena lógica  lo que Fene  precisaba para salir del atolladero  era justo lo contrario de lo que viene sucediendo, el corolario  de las tres últimas  décadas se ha convertido  en el  prólogo de la continuidad, y eso es así, por la analogía efectiva entre  el  bipartidismo  de los  dos de siempre, que habituados a la farsa de  utilizar  la mudanza política  como variable de opinión en función  al papel  de gobierno y oposición, llegada la hora de la verdad, en sus ciclos de alternancia en el Ejecutivo estatal, unos y otros, pusieron de manifiesto su  incapacidad política y su falta de autoridad ejecutiva para dar salida  al mayor escollo del municipio, poniendo de relieve con su disidente proceder  que ambas  formaciones políticas por insolventes, mas que constituirse como  solución  se han convertido en el auténtico problema.

Por eso, cuando los llamados  a  regir  nuestro destino lo hacen  de espaldas a  la realidad cotidiana con  reincidente proceder,   el resultado no puede ser otro que la frustración colectiva, y si la situación creada como es el caso,   excede socialmente los límites de lo llevadero, cuando  eso ocurre y se ha   sobreexcedido todo margen de confianza, no queda otra que poner freno a la continuidad del perjuicio apostando por el recambio y desalojando del poder a los directos responsables  de la situación para  vitalizar  la democracia y transformar el mapa político  con la finalidad  de convertir la mayoría social en mayoría política.

Pues sería un contrasentido seguir otorgando confianza  a quien pudiendo hacer justo lo inverso, además de estancar el crecimiento y provocar una paulatina pérdida de población, con sus adversas decisiones, convirtieron  el municipio en un  inhóspito laboral, como cifra  el 27, 6% de paro general y un 54, 3% de paro juvenil, y todo, cuando Fene con el aprovechamiento de sus  potencialidades y sinergias no tendría que padecer el actual calvario.



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