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octubre 2014

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PÁJARO MONEDERO. CHINA-ESPAÑA.

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Un-Pajaro-inteligente.

(Del Libro «Pájaros y Plumas. Soliloquios en tempero» DLZ 1421-2014)

Los pájaros andan estos días revolucionados. Llegó el otoño y se reagrupan para pasar a país más cálido. Los hay que mantienen nido de generaciones dado lo bien abastecido que tuvieron la cosecha. Se encuentran con el buche lleno; y monedero.

Los chinos prolijos en el negocio de lo más audaz nos los pintan en pantalla de cine con largas uñas y mandarines. Los actuales ciudadanos chinos siguen siendo aplicados y no dudan en confesar los buenos dividendos que sacan de España. No hay duda que a disciplina: no hay como igualarlos.

Y de esto va… De disciplina.

Solo hubo que contemplar la maravillosa presentación de los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 para saber que los venideros (Países) lo iban a tener crudo. Y así fue con los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 (Inglaterra) le faltó como a la salsa de bote una pizca de buen gusto y sobró; demasiado sabor a soso.

Pero el mérito está lejos de los grandes desfiles, de los macro conciertos, de las bailarinas con exquisitez que no cometen un falso paso. De los malabaristas o de los vocalistas con voces de admiración y aplauso. No se trata del pianista más joven del mundo que sonríe tras la actuación pues su inteligencia musical es casi por la edad para él un juego.

¡No…! No es lo que proyectan y aflora por los medios. Es el ingenio del campesino para hacerse con unas cuantas monedas.

Refirmado (pues al parecer le pesan años) sostiene por compañero un pequeño pájaro. Un pájaro que a cambio de un grano de trigo o cañamón hace el intercambio de una moneda por un grano.

Los viandantes no pueden creerlo muestran la palma de su mano donde se encuentra la moneda y desde el brazo de su compañero-hombre sale volando el pequeño avioncillo que la toma y con listeza la entrega a quien a cambio le regala un pequeño alpiste.

El ser humano se las ingenia y en caso parecido sin hacer mal a nadie sino con la distracción del pequeño ser que atrae; tiene el ganapán que sustenta.

¡Admirable! Con la admiración de quien mira y vuelve a contemplar la acción del pájaro y su compañero humano.

Carmen Amigó y Pérez-Mongay

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