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junio 2014

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Desigualdad o pobreza

Publicado por , Posteado enOpinión

La manipulación de las masas ha sido desde siempre el mecanismo más usado por los políticos de todo el mundo y para esto sólo basta con crear un concepto que aparentemente concuerde con la problemática de moda, presentándose como emblema de lucha contra ese flagelo.

Tal es el caso de la “desigualdad” que se ha difundido como la única responsable de todos los sufrimientos de la ciudadanía. ¿Quién se detiene hoy a pensar si efectivamente la desigualdad es la causa de tanta pobreza? El término “desigualdad” está denotando las diferencias innegables entre personas muy adineradas y aquellas sumidas en la pobreza, en consecuencia está incitando a estos últimos a la envidia y al odio contra aquellos que tienen mucho, pues se asume a priori que sus bienes fueron adquiridos ilícitamente. La idea entonces es despojarlo de sus riquezas para dárselas al pobre y así lograr la tan anhelada igualdad, como si la justicia involucrara tácitamente una igualdad absoluta de todos los seres humanos, falacia pregonada por la ideología marxista.

La envidia ocasiona odio y éste es la madre de todo conflicto y enemistad entre los seres humanos provocando en ellos el deseo de dañar y perjudicar al prójimo, incitados por la impotencia de lograr la superación por sus propios medios y el desaliento generado por el constante fracaso; esto es maliciosa e inescrupulosamente aprovechado por los políticos (generalmente de izquierda), a los cuales les conviene mantener esta situación para sostener sus cargos con el apoyo popular, que se basa en su condición de desánimo y desesperanza.

Terminemos con el show de la desigualdad y concentrémonos en lo medular del problema: Darle las herramientas para crear riqueza al que tiene muy poco. Si tengo suficiente para vivir bien ¿qué importa que otro tenga mucho más que yo? ¿debo seguir envidiándolo?

Con elegir a otro parlamentario demagogo no se soluciona ningún problema de pobreza, con escuchar los planteamientos de los existentes, nos damos cuenta que no se proponen soluciones verdaderas. El único camino efectivo es largo y tedioso, de muchos años y por eso no les conviene a los políticos, porque sus cargos duran menos: Educar al pueblo, educarlo bien y darle todas las herramientas necesarias para crear riqueza, es la única vía efectiva para acabar con la pobreza, pero requiere de un largo tiempo de enseñanzas concienzudas e insistentes, comenzando desde la escuela básica hasta el final de la enseñanza media, creando la conciencia desde la niñez. Esto es “educación de calidad”, que no tiene nada que ver con “gratuidad”, que es la otra falacia pregonada por los demagogos, quienes le dan más importancia a que la educación sea gratuita sin importar su contenido.




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