Cartas al Director

Tu voz en la Red

lunes

21

noviembre 2016

0

COMMENTS

En noviembre los Novísimos

Publicado por , Posteado enOpinión

En los Libros Santos se llaman Novísimos a las cosas que sucederán al hombre al final de su vida, la muerte, el juicio, el destino eterno: el cielo o el infierno.

bbbb

Capilla Sixtina

La Iglesia los hace presentes de modo especial durante el mes de noviembre.

A través de la liturgia, se invita a los cristianos a meditar sobre estas realidades.

¿Qué hay después de la muerte? ¿Dios juzga a cada persona por su vida?

El Catecismo de la Iglesia católica enseña:

  • La muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo de la gracia divina manifestada en Cristo.

Cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular.

ddEn este sentido, San Juan de la Cruz habla del juicio particular de cada uno como señalando que: “A la tarde, te examinarán en el amor”.

San Josemaría nos dice en Surco 876:

  • Cara a la muerte, ¡sereno! Así te quiero. No con el estoicismo frío del pagano; sino con el fervor del hijo de Dios, que sabe que la vida se muda, no se quita. ¿Morir?… ¡Vivir!

¿Quiénes van al cielo? ¿Cómo es el cielo?

El cielo es el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha.

San Pablo escribe:

  • «Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó por pensamiento de hombre las cosas que Dios ha preparado para los que le aman». (1Cor 2, 9).

sY en cf. Jn 14, 3; Flp 1, 23; 1 Ts 4,17 encontramos:

  • Esta vida perfecta con la Santísima Trinidad, esta comunión de vida y de amor con Ella, con la Virgen María, los ángeles y todos los bienaventurados se llama el Cielo.
  • Es Cristo quien, por su muerte y Resurrección, nos ha abierto el Cielo.
  • Vivir en el Cielo es estar con Cristo.

En Forja, 999 y 995. San Josemaría nos dice:

  • Mienten los hombres cuando dicen «para siempre» en cosas temporales.

vvSólo es verdad, con una verdad total, el «para siempre» de la eternidad.

Y así has de vivir tú, con una fe que te haga sentir sabores de miel, dulzuras de cielo, al pensar en esa eternidad, ¡que sí es para siempre!

  • En cambio, un gran Amor te espera en el Cielo:

Sin traiciones, sin engaños:

¡Todo el amor, toda la belleza, toda la grandeza, toda la ciencia…!

Y sin empalago: te saciará sin saciar.

xxRecordad la sincera y famosa exclamación de San Agustín, que había experimentado tantas amarguras mientras desconocía a Dios, y buscaba fuera de Él la felicidad:

  • ¡Nos creaste, Señor, para ser tuyos, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en Ti!

¿Qué es el purgatorio? ¿Es para siempre?

Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo. A  esto la Iglesia llama purgatorio.

zzxDesde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico, para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos. Catecismo 1030-1032

¿Existe el infierno?

Significa permanecer separados de Él, de nuestro Creador y nuestro fin, para siempre por nuestra propia y libre elección. Morir en pecado mortal, sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios es elegir este fin para siempre.

La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad.

Las afirmaciones de la Escritura y las enseñanzas de la Iglesia a propósito del infierno son un llamamiento a la responsabilidad con la que el hombre debe usar de su libertad en relación con su destino eterno:

  • «Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la puerta y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que la encuentran».  (Mt 7, 13-14).

 



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *