VITORIA. BURKA.
Escrito por Carmen Amigo, Posteado en Opinión
(Del Libro “La España de Picaporte”)
Las noticias se suceden. La prensa se hace eco del expedientado conductor de autobús que no dejó entrar en él a una mujer con burka.
Puestos a recordar; sin ser el burka. Lo que llevan las mujeres en Argel como obligado natural para resultar ocultas; es el Haik. Larga pieza de color blanco en la que se envuelven y que cubre desde la cabeza hasta las rodillas.
Acompañado e imprescindible el Adyar. Pañuelo blanco colocado bajo los ojos cubriendo nariz y boca.
Lo que se dice… Pasar… Pasar por desconocidas; tiene truco. De ello se encarga el cambio de zapatos (el calzado las hace identificables a las pesquisas de su familia masculina).
Cambiar es tan sencillo como llevar un par de repuesto en el bolso.
Volviendo a Argel como núcleo urbano. En época de disturbios (gobernando los franceses) bajo dicha vestimenta se camuflaban hombres que propiciaban atentados.
Lo fácil para ellos (para la policía difícil encontrarlos) desaparecer con esta vestimenta en la Casba.
A miembros de la “Gendarmerie” en ronda; se les iluminó el ¿cómo? al ver bajo vestimenta de mujer unos zapatos de hombre.
Hoy que la mujer por comodidad calza no importa bota o deportivas y que se da el caso de tener números pasando el treinta y ocho, el plagio por varón es mucho más sencillo.
Las mujeres argelinas también estaban encargadas (llevando bolso o capazo bajo el Haik) de dejarlo olvidado en lugares públicos y cometer atentado.
Cierto que Vitoria no tiene contienda alguna pero la pregunta queda para quien desee recogerla.
¿Acaso les gustaría ver a la sociedad femenina española con la misma vestimenta que les obligan llevar a sus mujeres los países que no conceden derecho alguno?
Quién da fe: ¿Qué aquella persona que se encuentra bajo el burka no busca conocer medios para otros fines?
¿Y el gobierno tiene la verdad absoluta?
¡Una vieja por una joven! Tratándose de un carnet o pasaporte que no es verificado al natural ¿quién es la viajera? Quien llega a España y quien marcha.
Bajo la casa andante que puede resultar esta vestimenta la libertad de acción le pertenece.
¿Acaso en un futuro la compañía que ha expedientado al chófer por creer este que con su acción estaba en lo correcto no se verá involucrada en algún luctuoso hecho?
El país anfitrión nunca debe perder su hegemonía quienes desean acomodarse en él tienen la obligación de adaptarse a sus costumbres y a su diario con respeto total ya que en definitiva se sirven de sus bienes sociales lo que en sus países de origen no alcanzan.
No es de justicia ¿o lo es?
Pero si de coherencia. Nunca debió de ser expedientado un trabajador por entender… Que desconocer la identidad de un pasajero no es lo que conviene al resto de los ocupantes del vehículo.
Por la misma coherencia supongo que ya se habrán movido compañeros que un día próximo pueden tener que verse en el dilema.
¿Para qué está la Ley y autoridad gobernante sino para hacerla cumplir y evitar males mayores?
¡Racistas!
¡No! Defensoras/es de una igualdad que a la mujer costó tiempo.
Carmen Amigó y Pérez-Mongay
(En la fotografía además… las mujeres van descalzas)















Por si acaso no fuera suficiente con las armas utilizadas por el neoliberalismo desregulador en su ánimo de controlar la economía, las grandes multinacionales refuerzan ahora su arsenal de combate instaurando al efecto un nuevo Tratado Europa – EE.UU. de Libre Comercio, (Transatlantic Trade and Investment Partnership- TTIP), que revestido de total opacidad, mas allá que funcionar como una norma de relación comercial a la vieja usanza, hace que esta nueva figura lejos de una regla de conducta de comercio sea un instrumento demoledor, una señal bien visible de la capitulación del poder político, que de forma inédita, ejerce el papel de contrapoder, marcando así por todo objetivo, garantizar las excedidas ambiciones de los inversores sobre los derechos esenciales de la ciudadanía.
Pero a pesar de lo involutivo de una situación en la que el poder legislativo y judicial pasa al control de los promotores de este tratado de conveniencia, al tiempo que el Estado se convierte definitivamente en el títere al que mueven los hilos las mismas multinacionales y los especuladores financieros; cuando la reacción política a semejante afrenta no se debiera hacer esperar, sorpresivamente, una gran parte de los hipotéticos representantes de la ciudadanía pertenecientes a las formaciones PP, PSOE, UPyD y CIU, olvidando que la soberanía reside en la ciudadanía, se posicionan al unísono a favor tan deslavazado concierto al tiempo de dedicarse a ocultar de manera deliberada toda información sobre el particular en un claro intento de negar la existencia del problema y hurtarle con ello a los ciudadanos el derecho a decidir sobre el mismo.
