El controlador controlado
Publicado por nacholub1, Posteado enMº Hacienda, Opinión
A propósito del ruido mediático originado por la posible entrada de un titular de las tarjetas BANKIA como Inspector de Servicios en el Servicio de Auditoría (SAI) de la Agencia Tributaria, les comento la siguiente secuencia de acontecimientos ocurridos en dicho órgano que es el que controla a los que aplican nuestro sistema tributario :
En primer lugar, se convocó un curso de inspección de servicios, requisito necesario para acceder al citado puesto. Hubo un «duro» proceso de selección (en el que muchos funcionarios «ilustres» fueron rechazados) y como resultado del mismo fueron seleccionados para participar en el curso al titular de las tarjetas- entonces Jefe de Gabinete del Secretario de Estado de Hacienda- así como a otro funcionario que había desempeñado anteriormente el mismo puesto de Jefe de Gabinete. Se daba la circunstancia añadida de que, al realizarse el proceso de selección, la persona encargada de dirigir la selección trabajaba( y trabaja) en el citado Gabinete como Coordinador. Como vemos «todo quedaba en casa». En la casa del Secretario de Estado de Hacienda.
Tras realizar el curso y las respectivas pruebas escritas y orales, el resultado fue que aprobaron sólo ocho de los quince seleccionados pero, por supuesto ambos Jefes de Gabinete( el de ahora y el de antes)superaron el curso.
Una vez obtenido el «diploma», se hacía necesario llegar a ejercer de hecho la función. Había una seria dificultad ya que los nombramientos como Inspector de Servicios no son «digitales», sino que se deben realizar mediante concurso de méritos. ¿Cómo salvar este obstáculo ya que podrían existir otros candidatos también con el diploma pero con más méritos que los miembros del Gabinete ?.Se ha salvado también de un modo doblemente ingenioso:
Al anterior Jefe de Gabinete se le ha dado un nombramiento provisional y, a su vez, se ha convocado un concurso en el que, para llevar a cabo las funciones de inspección de servicios y de auditoría interna , se considera como mérito específico fundamental (supone el 50% de la puntuación) , el haber realizado funciones previas en el Gabinete de la Secretaría de Estado de Hacienda. Así nos aseguramos que por lo menos entren dos antiguos asesores del Secretario de Estado.
Puede que el proceso descrito sea legal ( de hecho el concurso ha sido impugnado pero con escaso éxito hasta la fecha), pero……¿Resulta moralmente aceptable? ¿No se estarán poniendo las bases para el control político de los que, a su vez, controlan nuestros impuestos? ¿Dónde está la necesaria independencia del auditor interno respecto al órgano auditado?













Exceptuando los escasos referentes que hacen gala de solvencia y honradez, si nos plegamos a la realidad de los hechos, no queda mas remedio que adherirse a quienes desde la censura sostienen por corriente de opinión, que en los últimos tiempos sólo se dedican a la política profesional, aquellos que han puesto de manifiesto no servir para otra cosa; siendo por tanto esa prolífica mediocridad la principal causa de la devaluación de la auténtica función política, como también, la motivación de que la misma dejara de ser una actividad decente para convertirse en una factoría incesante de sinvergüencería.
Resulta inadmisible seguir sosteniendo una función pública sobredimensionada o aplicando tímidos ajustes de conveniencia para dar el pego, y así continuar proporcionando cobertura a las apetencias de esa maraña de vividores políticos, cuando además del perjuicio repercutido a la sociedad en su conjunto, las empresas como motores de la economía y el empleo, muy a su pesar, se ven obligadas a sucumbir ante la aplicación de una excedida presión fiscal, cuya finalidad efectiva, refleja no ser otra que satisfacer el gasto publico – político del pozo sin fondo de esa administración paralela, habiendo se añadir a ello, los miles de entes y empresas públicas, que tomadas al asalto por la horda política viene a situar la cuantía de enchufados en lo mas allá de lo imaginable y en la mas estricta opacidad.