Vivimos en las antípodas de aquellos principios
sociales, fundamentos de cualquier país moderno, libre y garante de los
intereses nacionales e individuales.
Caminamos, absorbidos por un cúmulo de
ideologías “gremiales” y “totalitarias”, todas ellas disfrazadas con máscaras
venecianas para “dirigir” y “señalar” disimulando sus verdaderas identidades e
intenciones.
Observamos como los “conceptos” se retuercen
para que las “ideologías masturbadoras” transformen una sociedad débil y
atrofiada moralmente.
La falsedad mitinera ha conseguido
entremezclarse entre los justos intereses de unas clases, bajas y medias,
necesitadas. La ensoñación ha borrado de la memoria los fracasos “quijotescos”
del pasado y el dolor de tantas mentiras de riqueza, envueltas en sudarios sin
esperanza.
Feminismos desfasados… Endogamias interesadas…
Matrimonios de conveniencia… Mentiras a la medida… Hipocresías farisaicas
escandalosas… Poderes fácticos sin moral… Ideales sucios sin conciencia social…
Diferencias… Diferencias… “Tonto el último”.
El “común denominador” quiere envolvernos y
para ello, primero intenta seducirnos con “futuros” llenos de justicia social…
futuros dirigidos desde mansiones y estados, rodeados de muros elitistas… nunca
desde la plaza del pueblo.
Nos están construyendo una sociedad alejada del
“soñador” don Quijote de la Mancha y del “realista” Sanco Panza… Grandeza
y sencillez unidos por el ideal caballeresco, fortalecido por la entereza de
unas mujeres como la Dulcinea del Quijote o la Teresa o María de Sancho…
mujeres, “simplemente mujeres”.
Leamos la historia y escuchemos sus silencios… Recordemos a los que nos dejaron, simplemente, por defender la libertad… Nunca quisieron subir al pódium, sólo poder hablar… Ser libres…
NO LES DEJARON… “COMO AHORA EN 2020”.