Afilarle la herramienta al verdugo
Publicado por galdo-fonte, Posteado enOpinión
El sistema democrático funcionará correctamente cuando los votantes dejen de comportarse como adeptos y lo hagan como ciudadanos, pues solo entonces será cuando los corruptos se verán forzados a desaparecer del escenario político
La campaña electoral comenzada ayer, es la antesala de unos comicios que marcan el acceso al décimo cuatrienio de las corporaciones locales desde la transición, y que sin duda, verán alteradas en lo sustancial su conformación política como consecuencia del creciente ascenso de los partidos emergentes que amenazan con barrer literalmente del escenario local a los miembros del bipartidismo, y ello, debido a la contestación social de quienes frustrados por los efectos de la crisis económica y de la forma de afrontar su solución, se sienten al margen de la política tradicional representada por PP – PSOE, y optan por buscar apoyo en formaciones a las que identifican como parte ajena del circuito político vinculado al poder, al percibir en estas un discurso cercano que asimilan como solución a sus problemas.
Habiendo de añadir a ello la extensa podredumbre incrustada en el sistema político del país, como pone de manifiesto la generalización de escándalos de corrupción de grueso calibre, y de cuya paternidad no se han de excluir a los miembros de las corporaciones locales, que en grado de multitud no solo acentúan la degradación institucional de los entes locales sino que además de fagocitar al bipartidismo, por su desmedida proliferación amenazan con minar la propia estructura del sistema democrático.
Originando con ello que la ciudadanía no haya de fiarse ni un ápice de unas organizaciones políticas, que como las ya referidas, en vez de poner en práctica medidas ejemplares y ejemplarizantes, llevando ante el juez a sus militantes corruptos, opten por hacer la vista gorda, tolerando contra todo código ético que persista la decadencia y la deterioración como consecuencia de la inclusión de los encausados en sus propias candidaturas electorales.
Pero curiosamente, cuanto mas apesta a corrupción y mas palpable se hace el descontento ciudadano contra los malos hábitos del bipartidismo y cuando mas se acentúa la necesidad de abrir las ventanas para que entre aire limpio en las instituciones haciendo que reluzca la transparencia, ocurre, que justo en coincidencia con tal coyuntura es cuando el barómetro de CIS, pasándose de «sal y pimienta con la cocina de su sondeo», publicita unos resultados inversos a la realidad, que por arbitrarios, están mas a tono con un ejercicio de adulteración demoscópica que acordes a la expresión exteriorizada por unos encuestados, que mayoritariamente, hartos de degradación se tienen decantado sin ambages por la renovación y el cambio.
Resultando por tanto un anacronismo que mientras la mayoría del electorado toma parte en poner punto final al continuismo político, apostando alternativamente por gente de refresco, para que hombres y mujeres con nuevos hábitos democráticos entren en las instituciones y las pongan al servicio de la mayoría social, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), aproveche la proximidad electoral para consumar un fraude demoscópico, y así, tergiversando la libre expresión de los ciudadanos en favor del PP y el PSOE, no duden en llegar al antagonismo de convertir a las víctimas de la situación en voluntarios afiladores de la herramienta de sus verdugos
Votar por partidos que amparan candidaturas de corruptos, además de avalar la impunidad de los implicados contradice la idea que las elecciones funcionan como un sistema de rendición de cuentas
Votar por partidos políticos que amparan candidaturas participadas por corruptos, además de avalar la impunidad de los implicados contradice la idea que las elecciones funcionan como un sistema de rendición de cuentas, pues la falta de castigo además de convertirse en una promoción de los encausados presupone de facto que la aceptación de los corruptos se asiente en la sociedad, y por tanto en este momento la corrupción haya alcanzado la metástasis total.
Pudiendo ser buena muestra de contraste de degradación institucional, la concurrencia corrupta que se produce en el Ayuntamiento de Fene, donde tres fuerzas políticas de la corporación, en alianza delictuosa, secundaron conjuntamente por acción u omisión, prácticas ilícitas, al admitir que bienes de titularidad publica incluidos en el Inventario de Bienes e Inmuebles Municipal, a pesar de tal vínculo y dependencia, tengan al día de hoy condición de doble pertenencia y exclusivo uso y disfrute extramunicipal, al estar clandestinamente su aprovechamiento en manos de terceros.
Sin obviar, el idéntico destino asignado a suelos cedidos temporalmente por Navantía al Ayuntamiento para utilización finalista, que sujetos a devolución por extinción, contra todo pronóstico y sin ostentan titularidad de tipo alguno, paradójicamente siguieron idéntico destino.
Ante esta mala praxis en el ejercicio de la función pública, si la corrupción política fuese considerada un asunto central en relación con la calidad de la democracia, huelga decir que los responsables de los hechos referidos tendrían las puertas cerradas a la concurrencia electoral, y por consiguiente, mas que presentarse ahora ante la ciudadanía, lo procedente sería que compareciesen ante la Fiscalía.


Para que los ayuntamientos dejen de ser un referente más en el contexto de la generalizada corrupción que domina el país y pasen a cumplir una función efectiva como administraciones transparentes y próximas a la ciudadanía, es necesario dar un vuelco radical a la situación, afrontando un cambio real que mude de raíz el actual formato de política municipal, sustituyendo la anacrónica representación de unos cargos institucionales mas preocupados por su promoción personal, que por hacerse receptores de las demandas sociales y dar solución a los problemas de una vecindad sumida en una precariedad galopante
Limitaciones que las corporaciones resultantes del proceso electoral han de sobrepasar cuando se trate de luchar contra el desempleo, pues ante el problema del paro, todo ayuntamientoal margen de cortapisas legales que imponga el Ejecutivo de turno, deben tomar cartas en el asunto y comprometerse decididamente en la creación de condiciones que permitan crear empleo en su propio entorno, al ser muchas las familias y residentes afectados, que por la precariedad de su situación, están obligando que sus respectivas administraciones locales se conviertan en promotoras de la actividad económica, para de esta manera, facilitar la generación de las condiciones apropiadas para el relanzamiento .
Y así mientras los efectos se prodigan por doquier, .los aparatos de los partidos del bipartidismo tocados por los escándalos, en vez de promover la expurga y expulsión de los imputados, deciden reafirmar en el cargo a todo tipo de personajes siniestros que completan el agrupado de la corrupción, y que en la mayoría de los casos, por su condición de aforados se dedican a promover tácticas dilatorias con la intención de retrasar el momento de sentarse en el banquillo, o en su defecto, auspiciados en la ausencia de una legislación clara intentan situar los procedimientos en el limbo judicial.
El verdadero motivo por el que Venezuela se ha convertido en chivo expiatorio de la feroz campaña mediática internacional y a su vez en amenaza a la seguridad nacional estadounidense, desechando todo enredo argumental, se ha de decir que la auténtica razón de tan planificada agresión tiene un trasfondo mas negro que el propio Presidente del país promotor de la conjura, que como EEUU, una vez más, a través de ensayadas maniobras de desestabilización intenta demonizar la legítima democracia venezolana al solo objeto de justificar su intervención en el derrocamiento del régimen bolivariano y lograr a través del furtivismo político su auténtico objetivo.
Quizá sea el gregarismo enfermizo que profesa el gobierno español hacia los mandatarios del norte, el motivo que su complicidad con el golpismo venezolano resulte tan explícito como repugnante; siendo difícil entender la manida utilización de importunados tópicos e insistidas mentiras con la mala fe de adulterar la versión original del fenómeno mas excepcional de la historia democrática contemporánea, la correspondiente a un país cuyo gobierno se mantiene en el poder ininterrumpidamente después de haber ganado limpiamente las elecciones durante diecisiete veces consecutivas.
Mientras el Partido Popular del Presidente Rajoy llama crear empleo al hecho de repartir miseria, los auténticos promotores de tal finalidad, es decir los autónomos y los gestores de las Pymes, como consecuencia de los efectos de la crisis y especialmente de la repercusión inducida por las incoherentes políticas de austeridad del actual Ejecutivo, o bien se han visto abocados a la vía del concurso de acreedores, o en su defecto han acabado arruinados de por vida sin alternativa ni solución, como refiere el hecho que más de 303.000 pequeñas ymedianasempresas y 302.116 trabajadores autónomos hayan tenido que cerrar sus puertas desde el inicio de la crisis; cese de actividad que además de sus males intrínsecos provocó una merma en la dimensión del tejido productivo, cuya repercusión agravó aún mas el degradado mercado laboral e impidió en mayor medida la reactivación y creación de empleo.
Ante esa tesitura, al colectivo empresarial afectado en sus intereses y a la ciudadanía detraída de sus derechos, en consecuencia, no les queda otra que resolver la disyuntiva por la vía electoral, optando en los próximos comicios por otorgar la confianza en las urnas a los representantes de la mayoría progresista, para así poder derogar la actual adscripción del país al neoliberalismo económico ytener la posibilidad de darle un vuelco a la situación política con la instauración de medidas de crecimiento que hagan posible la diversificación empresarial, la consolidación de la estructura productiva, y con ello la generación de empleo estable, al igual que la restitución de los bienes y derechos públicos indebidamente sustraídos.
Los intereses económicos en una mano y la democracia en la otra, esa fue la pauta seguida por quien desoyendo los consejos del FMI y de la Comunidad Europea desechó la aplicación de la austeridad optando alternativamente por abrir de par en par las puertas al crecimiento, siendo así como después de dejar atrás la hecatombe bancaria, en solo cuatro años fueron capaces de recuperar el terreno perdido situando al país en el buen camino, con una exigua tasa de paro del 3, 6%, y una expansión del Producto Interior Bruto (PIB) del 3, 3%, cifra que por si misma supera con creces el triple que la de los estados de la zona euro.
En este mayo electoral se cumplen cinco años de la llegada de las recetas de austeridad a España, y lo cierto es que desde aquel acuerdo de la cumbre europea de su puesta en práctica, a pesar de la rigidez de sus medidas, que junto al incremento de la presión fiscal guillotinó el gasto público en el contexto de una dinámica extensiva de recortes que frenaron actividad y suprimieron el estado de bienestar, en síntesis, cabe referir que el quinquenio se cierra marcado por el deterioro económico, que partiendo del anacronismo de unos bancos rescatados con el sacrificio repercutido a los contribuyentes, concluye su balance, superando el incremento de dos millones de parados y situando la deuda pública mas allá del billón de euros, sin lograr rebajar en modo alguno el déficit público, añadiendo a ello el empeoramiento generalizado de los principales indicadores económicos que en si mismo son la advertencia mas contundente del fracaso de una austeridad que no ha hecho más que potenciar el desastre.
Dando por sentado que la recuperación económica depende de la estabilidad y la regeneración democrática, sobra decir que por su grado de deterioro, el bipartidismo, electoralmente, debe situársele al margen de toda intervención del proceso de recuperación, pues en su alianza y obscena colaboración con los directos promotores de la crisis, tanto socialistas como populares, por desgaste institucional han perdido toda legitimidad para ejercer papel protagonista en los grandes cambios que la situación del país exige, hablando por si solo, el creciente desapego y desafección ciudadana hacia quienes a través de sus nefastas políticas han puesto la democracia en apuros y al país al borde del abismo.
Decir que todo el país esta patas arriba es un todo evidente, pero si hay un rincón en el marco geográfico del Estado que haya sufrido en su territorio la máxima severidad de los desmanes devastadores del bipartidismo del PP y PSOE, no hay duda que hemos de apuntar hacia el vapuleado ayuntamiento de Fene, pues ese enclave municipal de la Galicia septentrional a pesar de reunir las condiciones óptimas para tener garantizado su futuro y resuelta en gran medida la crisis con la solvencia debida, como consecuencia del cúmulo de atropellos inflingidos a su estructura productiva por ambas formaciones políticas, este Ayuntamiento contra todo pronóstico fue situado en la antítesis de la racionalidad, hasta el extremo, de llevar 35 años colmando el esperpento de disponer de un astillero para no hacer barcos.
Por eso, cuando los llamados a regir nuestro destino lo hacen de espaldas a la realidad cotidiana con reincidente proceder, el resultado no puede ser otro que la frustración colectiva, y si la situación creada como es el caso, excede socialmente los límites de lo llevadero, cuando eso ocurre y se ha sobreexcedido todo margen de confianza, no queda otra que poner freno a la continuidad del perjuicio apostando por el recambio y desalojando del poder a los directos responsables de la situación para vitalizar la democracia y transformar el mapa político con la finalidad de convertir la mayoría social en mayoría política.
Allá por 1912 el insigne Antonio Machado, plasmaba el escenario de la España bipolar de aquella época mediante la publicación de su famoso poema Españolito, que versionaba la dualidad enfrentada entre una España progresista dispuesta a abrirse paso hacia la modernidad, y la otra, conservadora, empeñada en cerrar todo acceso a la primera; es decir, un contraste de valores entre los que confiaban el futuro a la superación y a la fuerza de voluntad del conjunto de la ciudadanía, y otros que en el extremo opuesto lo encomendaban al destino determinista de lo existente, o lo que es lo mismo, al dictado de sus propios intereses.
Estas prácticas por degradante son expositivas de que nuestra democracia no pasa por su mejor momento, y que los obligados en primer término a salvaguardar su continuidad, han desertado apostando por la involución, con la ostensible intención de devolvernos a nuestro pasado más oscuro como pone de relieve la ofensiva desatada contra el marco constitucional, y el ataque sin cuartel contra el modelo de convivencia como a nuestros derechos sociales; medidas que por su tinte extremistas son la reafirmación de viejas tesis, que aparte de resucitar el espíritu beligerante de las dos Españas tienen por perversa finalidad acentuar las desigualdades entre la ciudadanía con la expresa intención incitar confrontación.